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Cartón de Calderón
“Deseo ayuda barata”
Periódico Reforma
03 10 06
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No deja de sorprenderme el cambiante presidente George W. Bush.

El 15 de agosto del 2001 ante la Cámara de Comercio Hispana en Albuquerque, Nuevo México dijo; “México es amigo de Estados Unidos, México es nuestro vecino... y por eso es tan importante para nosotros destruyamos las barreras y los muros que pudieran separar a México de Estados Unidos”.

¿Qué le pasó al ex gobernador de Texas que entendía a los inmigrantes? ¿Qué le pasó al candidato presidencial que conquisto el voto hispano en el 2000 y 2004? ¿Qué le pasó al Presidente que consideró alguna vez a México como el mejor amigo de Estados Unidos?.

La firma de Bush nunca estuvo en duda. En la entrevista concedida a Wolf Blitzer de CNN hace una semana confirmó que firmaría la ley.

México mando una “tibia” queja por la inminente construcción del muro y reza por que Bush vete la propuesta de ley. Seguramente en Los Pinos no reciben la señal de CNN.

En el Congreso de Estados Unidos hay tanta gente convencida de que el muro detendrá la entrada de indocumentados de México y el resto de América Latina, que no se dan cuenta que eso es una suprema ingenuidad.

¿De verdad creen los legisladores que con el muro de mil 200 kilómetros detendrán a hombres y mujeres con hambre?.

Sin buscar la solución, Estados Unidos usa la fuerza. El gobierno enfrenta la inmigración ilegal como si fuera una guerra, olvidando que los migrantes no son miembros de Al Qaeda.

Los congresistas republicanos que votaron a favor no quisieron ver al futuro, solo vieron las elecciones en su congreso el próximo martes 7 de noviembre. El mensaje para los votantes fue claro: “Miren lo que estamos haciendo por ustedes, voten por nosotros”.

Y aprobaron mil 200 millones de dólares para un muro que no va a servir de nada. El medio millón de indocumentados al año que intentan vivir a Estados Unidos cruzarán por donde no haya muro, por donde no haya vigilancia o por donde Dios les dé a entender, y ese muro seguramente será construido por los indocumentados que ellos pretenden espantar.

El problema es económico. Mientras haya desempleo en México y empleo en Estados Unidos, seguirán yéndose. Mientras un mexicano gane 5 dólares al día en México, y haya gane lo mismo en una hora, seguirán cruzando la frontera. Cada minuto un indocumentado se cruza a Estados Unidos, con muro o sin muro eso no va a cambiar.

Si los congresistas quisieran resolver el problema migratorio, deberían haber incluido dos puntos esenciales: La legalización de 12 millones de indocumentados que ya viven en Estados Unidos. Y el otorgamiento de visas de trabajos para 500 mil trabajadores que llegan al año. Pero prefirieron la politiquería y apostaron a reelegirse en unas semanas, postergando la solución de la principal crisis que enfrentan desde que les apareció el terrorismo.

Los que aprobaron la construcción del muro dicen que es el primer paso, que luego vendrá una “reforma migratoria total”. Pero en política sólo cuenta lo que vivimos día a día.

Las buenas intenciones no sirven, el presidente Vicente Fox quería gobernar para los mexicanos de ambos lados de la frontera y centró su política exterior con Estados Unidos, en la negociación de un acuerdo migratorio, él ya se va y nos deja un gigantesco muro en la frontera norte.

¿Adónde estaban los políticos, los embajadores, los cabilderos mexicanos que debieron reunirse con cada uno de los congresistas norteamericanos para evitar la construcción del muro?. El muro es muestra absoluta de que la política exterior mexicana hacia Estados Unidos terminó muy mal.

Como quiera que se vea, el muro es un error estadounidense de mil 200 kilómetros, es el reflejo de lo peor de aquel país, es la ineficiencia de los políticos mexicanos, y la tragedia de todos los que se tienen que ir de donde nacieron por falta de oportunidades.

El muro se va a medir en tragedias, mientras más largo sea, más inmigrantes muertos habrá a lo largo de la frontera, al tiempo…


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